La música independiente en México La música independiente en México
En términos generales, en la industria de la música, la definición de “independiente”, se refiere a la independencia que tiene el artista sobre sus... La música independiente en México

En términos generales, en la industria de la música, la definición de “independiente”, se refiere a la independencia que tiene el artista sobre sus decisiones. Éstas se extienden hacia dos ámbitos principalmente; artístico y el administrativo. En el ámbito artístico, las decisiones se refieren a todo lo que tenga que ver con el material que el artista produzca, no solamente las cuestiones directamente relacionadas con la música, sino también con videos, presentaciones, fotografías, mercancía, etcétera.

De la parte administrativa se derivan los contratos, tanto de eventos en vivo como en estudio; negociaciones con disqueras, maquiladoras, marcas, distribuidoras y agencias publicitarias, por mencionar los más importantes.

 

Era poco común en décadas pasadas pensar en que un artista pudiera auto promocionarse y expandir su música sin necesidad de una compañía que lo apoyara, pero esa cuestión comenzó a fortalecerse en los países más desarrollados hasta llegar al punto en que los artistas independientes alcanzaron y en algunos casos superaron la cantidad de ventas y alcance que los firmados con empresas transnacionales. Todo esto contrajo una revolución en la industria a nivel mundial, una inestabilidad, muchos rompimientos y una etapa de incertidumbre tanto en los productores como en las audiencias, ya que la venta de discos se redujo a tal grado de estar en peligro de desaparecer, la piratería creció enormemente y los artistas tuvieron que buscar nuevos medios para sustentarse, puesto que las grandes productoras redujeron sus catálogos escogiendo las propuestas que les aseguraran más ventas.

 

Y ante todo esto; ¿qué sucedió y sucede con México? ¿existe realmente una escena independiente en nuestro país?

A primera impresión, diríamos que no, después de todo, ¿qué artistas independientes han logrado llegar a todas las audiencias y llenar los foros nacionales más importantes fuera de las figuras pop que promueven las cadenas radiodifusoras y televisivas? ¿Ninguno? ¿Unos pocos?. En múltiples ocasiones he escuchado personas quejarse diciendo que “ya no hay música como antes” y es que el problema no radica en la falta de artistas o material, pues debe entenderse que a la música no le interesa la industria, siempre de una u otra forma halla la manera de existir. Cuestiono en consecuencia, ¿acaso antes había más compositores que ahora?, ¿fue el talento reservado solo para otra personas de otra época?. No lo creo. Pero entonces, ¿qué es lo que sucede dado que no llega nueva música a nuestros oídos?.

 

La respuesta no es inesperada, sucede lo mismo que con los demás aspectos de participación social en México. El rol pasivo que toman los involucrados permite que la problemática siga expandiéndose y sea cada vez más difícil de resolver.

Es claro entonces, que el problema radica en la dinámica de producción y consumo. Este enorme distanciamiento entre productor-consumidor proviene de una manera caduca de sobrellevar la industria. Los espectadores buscan que la música llegue a ellos por arte de magia, su criterio ha sido reducido a consumir exclusivamente lo que ofrecen los medios masivos y sus clubes de preferencia. A su vez, los medios de comunicación no buscan que las audiencias satisfagan sus necesidades, sino más bien que se adapten a sus intereses económicos, incluso cuando esta postura ponga en riesgo sus ingresos a largo plazo, como ha venido sucediendo. Y finalmente, los artistas se enfocan en ofrecer productos de moda que creen que puede gustar y/o vender, pasando por alto sus intereses personales y su integridad artística.

 

Los consumidores no han desarrollado un criterio personal y en consecuencia han menospreciado su capacidad de influencia e impacto. La calidad de la música comercial que se oferta es evidentemente baja en gran parte provocada por este aspecto. Los medios apuestan así, a propuestas “seguras” ya sean pop, folclor o cualquier tipo de imitación de artistas exitosos de años y épocas pasadas. Pero no ven que existe un mercado creciente con un gusto fuera de esos géneros y que les convendría a largo plazo incentivar la confianza de éste, que generalmente es el que tiene más capital económico. Sucediera entonces a causa o consecuencia de estos factores, que los músicos y compositores pensaran más en adaptarse a sus personalidades y no a las modas que los rodean. Es común todos los años ver como artistas que prometían un futuro brillante se desvanecen entre el olvido por el simple hecho de haber sido parte de una etapa o movimiento que con el paso del tiempo se tornó irrelevante, y por otra parte, los artistas que defendieron su sonido y estilo se mantuvieron a través del tiempo. Éstos últimos, podrían representar una regeneración significativa y relevante para la industria independiente mexicana. Este sector creativo, representa posiblemente sino la solución, una de las propuestas más interesantes para revertir este círculo vicioso que se vive. Éstos proyectos se encuentran de un modo creciente en distintas ciudades del país, abundan en colectivos y disqueras pequeñas, en eventos de mediana o poca asistencia, en escuelas de música y en algunos casos, en el extranjero. Sin embargo, estos artistas independientes hoy enfrentan problemáticas que no habían sido pensadas antes de que los músicos lucharan por independizarse de las empresas transnacionales. Compiten con eventos de bandas de tributo, por participar en festivales que dan poca cabida a propuestas locales, los espacios se reducen por facilidad a propuestas de un solo género, la electrónica, y se enfrentan en cada presentación a problemas técnicos de equipos de audio deficientes y personal no especializado. Se encuentran frente al reto de realizar sus producciones y promoción por su cuenta y dependen de una cultura que carece de participación y empatía con respecto al arte y la sociedad. ¿Podrían entonces, con toda la extensión del término, ser considerados independientes?

Jorge Cárdenas

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